domingo, 28 de septiembre de 2014

INVENTOS TECNOLOGICOS

Brasil reconoce métodos alternativos para experimentos sin animales

Los animales sólo pueden ser usados en experimentos en Brasil cuando tales prácticas son esenciales para la obtención de informaciones relevantes.

El Gobierno brasileño reconoció este jueves como válido 17 diferentes métodos que en adelante serán usados para experimentar la toxicidad de sustancias desarrolladas por la ciencia, o sus efectos en la piel o en los ojos, en sustitución total o parcial de los cuestionados experimentos con animales.
Los 17 métodos alternativos al uso de animales en experimentos fueron descritos en una resolución del Ministerio de Ciencia y Tecnología publicada en el Diario Oficial. Los métodos para experimentar sustancias sin usar los llamados ‘conejillos de indias’ fueron reconocidos por el Consejo Nacional de Control de la Experimentación Animal (Consea), que estableció un plazo de cinco años para que los laboratorios los adopten total o parcialmente como alternativa a los test con ratones, conejos, perros y otros animales usados por la ciencia.
La resolución, según el texto, "reconoce el uso en el país de métodos alternativos validados que tengan por finalidad la reducción, la sustitución o el mejoramiento del uso de animales en investigaciones científicas".
Además de reconocer sistemas alternativos de experimentación cuya eficacia ya fue determinada por "centros internacionales de validación", el Consea estableció para cada uno de los métodos si será usado total o parcialmente como sustituto de los experimentos con animales.

Abecé de la nanociencia y la nanotecnología

El grafeno, desarrollado a partir de la nanotecnología, es un material flexible, económico y, junto con otros, les da vida a más de 1.800 productos.
Sustituir tratamientos para el cáncer, como la quimioterapia, por otros menos dolorosos; enviar un fármaco directamente a la célula enferma, y fabricar textiles que no se mojen, se desgasten o se quemen podría sonar descabellado, pero es posible.
El ingrediente está en lo que han llamado la nueva revolución científica, tecnológica y cultural de nuestro siglo: nanotecnología.
Para empezar, es necesario entender que el prefijo ‘nano-’ significa la ‘milmillonésima parte’ de algo. Así, si se toma un metro y se divide en mil millones de partes, una sola de estas será un nanómetro. Algo exageradamente pequeño e imperceptible a nuestros sentidos.
Para hacerse una idea de esta escala, una hoja de papel tiene 100.000 nanómetros de grosor; un virus de gripa podría tener 100 nanómetros.
Al explorar la materia a escalas nanométricas aparecen propiedades asombrosas que no se observan en nuestra cotidianidad. Por ejemplo, en el macromundo –integrado por los objetos que se pueden observar a simple vista o con telescopios–, el carbono en forma de grafito (usado en los lápices) es suave y maleable, pero en la nanoescala es más fuerte que el acero y seis veces más ligero.
Así, en esta escala los materiales resultan muy sensibles al cambio en su forma, en su composición y en su tamaño, y presentan propiedades mucho más interesantes, que significan nuevos usos.

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